domingo, 13 de septiembre de 2009

"La disciplina como estilo de vida"

Ensayo

“La alimentación como disciplina”

Alguna vez se ha preguntado: ¿Los alimentos que ingerimos inciden directamente en nuestra capacidad intelectual? ¿Por qué escuchamos constantemente decir a los doctores lo importante que es tener una dieta balanceada, sobre todo, en los que se desempeñan como estudiantes?

El aprendizaje es una de las funciones más complejas del cerebro humano e involucra el hecho de tener un adecuado nivel de alerta y concentración mental para captar información, analizarla y almacenarla en los circuitos neuronales, y luego poder evocar estos datos cuando se quiera.

Las funciones más complicadas de la mente como la memoria, la concentración mental, la capacidad de análisis, la abstracción, el aprendizaje y la integración del pensamiento, dependen de la capacidad que tenemos de producir estas sustancias, llamadas también neurotransmisores o transmisores del impulso neuronal, sustancias que obtenemos de la alimentación.

Capacidad de aprendizaje

Una vez establecido el desarrollo cerebral, nuestra capacidad de atención, concentración y alerta, depende prioritariamente de la existencia de un aporte continuo de azúcar (glucosa) al cerebro. Esta necesidad del cerebro se debe a que éste no tiene ningún sistema para almacenar combustible, así que continuamente debe tomar pequeñas cantidades de azúcar de la sangre para poder seguir funcionando.

Por esta razón, una momentánea caída de los niveles de azúcar sanguíneo, ocasiona un reto al funcionamiento cerebral y desencadena una serie de reacciones de sobrevivencia, al tiempo que afecta enormemente el aprendizaje.

Al despertar el destino del azúcar sanguíneo durante el día y la capacidad de mantener sus niveles estables, depende de lo que comemos al despertar.

Disminución de la productividad intelectual

Una dieta basada en harinas o féculas, con escaso contenido de proteínas, como carne, pollo, pescado, huevos, leche y derivados afecta notoriamente la capacidad de aprendizaje, la concentración mental, la resistencia física y la productividad de una población.

Falta de proteínas en el desayuno

Los efectos sobre el aprendizaje y el rendimiento intelectual se hacen más evidentes cuando el desayuno no existe o es muy bajo en proteínas.

Con relación a este fenómeno se realizó un estudio conjunto entre Cambridge, Massachusetts y Houston, Texas en el que se evaluaron a 800 niños, entre 9 y 11 años de edad, el impacto que tiene la falta de desayuno en el funcionamiento cerebral, mediante un test del cociente intelectual y de la capacidad de aprendizaje.

Los estudiantes que no desayunan mantienen su coeficiente intelectual, pero la capacidad de aprendizaje y alerta al realizar cuentas y captar nuevos conocimientos, se vio seriamente afectada por la falta de desayuno.

Los estudiantes que no desayunaron se equivocaban más, se distraían más, captaban menos las imágenes visuales, tenían disminución de la memoria y de la capacidad de razonamiento.

No desayunar antes de salir al colegio o hacer un desayuno muy pobre en proteínas afectará profundamente el rendimiento escolar. Mientras, que un desayuno rico en proteínas facilitará un rendimiento escolar óptimo, una mejor capacidad de aprendizaje, de alerta y una mejor concentración mental.

La alimentación a nivel personal

Mi alimentación en general es buena, aunque acostumbro a comer a deshoras y mi mayor problema es que consumo azucares en exceso y en ocasiones también grasas (especialmente azucares). Mi alimentación es rica en proteínas, grasa, azucares, lácteos, etc., y en el transcurso del día consumo mucho líquido.

Por lo general antes de entrar al colegio desayuno cereal en algunas ocasiones, y en otras, huevos, harinas y lácteos. Sin embrago, ya dentro del colegio mi alimentación es deficiente, ya que como lo mencione anteriormente consumo dulces y golosinas de manera exagerada, y en pocas ocasiones alimentos con alto contenido calórico.

Ya al salir del colegio almuerzo por lo general alimentos con alto contenido de proteínas, en las tardes consumo cereal, harinas, embutidos y mucho líquidos; por lo general en el transcurso del día estoy consumiendo alimentos constantemente y algunas veces consumo complementos nutricionales. En la cena al igual que en almuerzo consumo muchas proteínas, ya sea de origen animal o vegetal (más animal que vegetal, ya que se asimila más fácil) y la mayoría de veces consumo harinas, lácteos y comida chatarra.

En general mi alimentación cumple con todos los requisitos calóricos que necesita la dieta diaria, pero con algunos aspectos negativos, ya que como a deshoras, consumo azucares en exceso e ingiero mucha sal en los alimentos, mas de lo requerido, y en el colegio mi alimentación no es muy buena en el transcurso de la mañana, pero desayuno muy bien antes de salir al colegio.

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